Rol de las subastas públicas en el proceso de Privatización
Martes, 18 de junio de 1996
Mesa Redonda No 4
Ponente:
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Ing. Roberto Piol,
Vicepresidente Ejecutivo del Area de Inmuebles, Banco
Industrial de Venezuela
Panelistas:
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Roberto Vivas
Calcaño, Presidente, Banco Venezuela
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Ramón José Medina,
Miembro Comisión Permanente de Finanzas. Cámara de Diputados, Congreso de la
República
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José Humberto
Rincón, Consultor Jurídico, Fondo de Depósitos y Garantía de Protección
Bancaria (Fogade)
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Gilberto Carrasquero, Representante en Venezuela, Salomon Brothers, Inc.
Objetivo:
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Determinar qué
decisiones claves deberán tomarse para que se obtengan los mejores resultados
en el fortalecimiento del sistema financiero venezolano, por la vía de la
subasta pública, dentro del proceso de privatización.
Puntos de análisis:
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Mostrar cuál es la
vía más adecuada para privatizar los activos financieros en poder del Estado.
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Ventajas y
desventajas dentro del actual marco legal y político.
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¿El proceso de
privatización de la banca debe buscar y obtener, el mejor precio o la mejor
alternativa para que el sistema financiero se fortalezca y sea competitivo?
Puntos de diálogo surgidos de la Mesa Redonda:
ENTORNO:
En la situación actual de una banca
estatizada, es indispensable avanzar en la venta o liquidación de los bienes o
activos de las instituciones financieras, que se encuentran en manos del Estado
producto de la intervención del sector. Estos activos se están deteriorando a
pasos acelerados y ocasionándole pérdidas económicas cuantiosas al patrimonio
público. Es necesario tener presente que dentro de un proceso de privatización,
no siempre lo más importante es el precio que se logra, sino el mejor negocio
que se concreta con lo que se privatiza.
En Venezuela no existía un ordenamiento
jurídico, que sirviese de base para que el Estado pudiera avanzar en el proceso
de privatización y subasta pública del sector financiero. La Procuraduría
General de la República se ha empeñado en precisar toda la fundamentación
jurídica que rodea al sistema de transferencia de activos. La Ley de Emergencia
Financiera ha permitido un avance en este sentido. Actualmente se han
protocolizado 300 bienes inmuebles, de los 800 bienes sujetos a protocolización
que existían para diciembre de 1995. Se espera alcanzar una cifra cercana a las
600 para finales de junio, y cerrar el tercer trimestre del año con el resto.
El problema de la titularidad parece
que se está superando. Se han cubierto todos los requisitos de acuerdo a la
Ley, y las futuras decisiones estarán comprendidas dentro de esta legalidad,
incluyendo el empleo de las subastas públicas. Este procedimiento está
contemplado en la Ley de Emergencia Financiera y constituye un recurso
comercial y jurídico, de visión clara y suficiente para concretar trabajos con
base a subastas públicas
El sistema de subasta pública es un
acto público sustentado en normas y procedimientos predefinidos y
transparentes, que tienen como objetivo evitar distorsiones en el proceso de
liquidación de activos que están en manos del Estado. Este sistema es una
opción válida.
FACTORES AÚN POR RESOLVER:
1.
Dinamizar y aligerar
lo máximo posible el sistema de subasta pública, de manera que permita la
materialización definitiva de la privatización de los entes públicos. Hasta el
momento, el trípode conformado por el ente intervenido-Fogade-Procuraduría no
ha sido lo suficientemente dinámico como para que las respuestas dadas se
correspondan con las exigencias de la sociedad.
2.
Acelerar el proceso
de liquidación, reestructuración o privatización de la banca estatizada.
3.
Fortalecer el
sistema financiero venezolano, y ello sólo va ser posible en la medida que el
país disponga de una economía en expansión, en crecimiento permanente. Crecer
implica inversiones, y esto sólo puede lograrse vía mercados de capitales
extranjeros y vía ahorro interno.
4.
Fortalecer el
mercado de capitales. Una forma de alcanzar este fortalecimiento, puede estar
en el empleo de un sistema de subastas, como recurso transparente en el proceso
de colocación, venta y recuperación de recursos por la negociación de bienes
afectados por la misma crisis.
5.
Clarificar los
niveles de riesgo que significa que la venta se dé en función de un mejor
postor y no en función del efecto en la eficiencia económica y social.